Capitulo 55
"Desenfrenada Pasiòn"...
Casi nos arrancamos la ropa...
Los besos y las caricias estàn siendo incondicionales, sin restricciones ni requisitos...
Michael se toma en serio su papel de amo y señor en sus dominios y me sabe suya, por completo...
Se olvida de la delicadeza y la ternura, aunque de manera cautelosa, ordena, impone y dispone...
Yo, ahi... me siento su esclava, dejo que haga en mi, lo que le plasca... lo que El goza, Yo lo disfruto.
El dirige, el manda...
El cruce de cuerpos nos eleva la intensidad a un mismo tiempo, a un mismo nivel, a un mismo ritmo...
Las caderas de ambos se agitan levemente, incapaces de controlarse ante la oleada de sensaciones incoherentes que nuestras bocas regalan a nuestros sexos como preludio a una incendiaria òrbita.
La lujuria de la pasiòn nos ha atrapado e incautos, nos dejamos llevar...
Poco nos importa.
Me gusta, me gusta cuando me sorprende, ¡me gusta tanto sentirlo asi!, atrevido, deshinibido...
Me invita a ser igual.
Los dos estamos ardiendo, ¡al lìmite!...
Los murmullos y susurros son casi imperceptibles, El decide esperar a exlotar...
Sigue mandando en sus dominios...
Me conduce, me levanta, me voltea, me gobierna, mas no impone... Tambièn me corteja, me complace, me pregunta, me apacigua, calma mis ansias... y espera paciente... para luego darle rienda suelta a su pasiòn.
Embiste... su faena es violenta, delirante...
Jadea, solloza inclemente... incita a mis ojos y oidos, pues no puedo mirarle a mis espaldas...
Su incansable movimiento me traslada hacia esa sensaciòn que ya conosco, previa a mi mas anhelado placer...
Casi desesperada, le suplico no me deje terminar... pero El sigue de amo y señor, no me escucha...
Me estremesco... la electricidad recorre mi cuerpo, las sacudidas y contracciones en mis entrañas unidas a mis gemidos, le avisan de lo mio.
El embiste con mas fuerza aùn para llegar de una vez tambièn...
El, còmo si fuera mi gurù, mi sensei, amo y señor mio en esos momentos, se contrae, se estremece, brota de su boca con dulce murmullo a mis oidos, un beso intenso en mi nuca, acompañado de jadeos y lloriqueos que me anuncian su tempestuoso orgasmo...
Sus brazos me rodean fuerte y su cabeza descansa en mi hombro, su repiraciòn y su pecho aun agitados van buscando acomodarse a mi cuerpo, abrazàndonos, de frente...
Busco su mirada para que en la mia vea todo mi amor, toda mi pasiòn, toda la magia que me hizo sentir... pero el permanece con los ojos cerrados...
Me envuelve en su abrazo.
Las canciones del cassette se han terminado...
El silencio que ahora reina me permite escuchar hasta la brisa de su respiraciòn.
Las palabras no tienen sentido, permanecimos asi, sintiendo nuestros cuerpos desnudos y hùmedos de esa savia que brotò de ambos...
Sus manos acarician con suavidad mi cabello, su agitaciòn va menguando y de pronto, su cuerpo vuelve a estremecerse.
Me apreta aun mas en su abrazo y deja escapar un fuerte suspiro...
Pero no dice nada.
Entonces busca mis ojos... los mios le miran como niña inundada en felicidad.
El, medio sonrie y con voz entrecortada dice
"...¡No tengo palabras! No sè què palabras usar para hacerte saber... ¡cuanto te amo!"...
"Shhhhh, no digas ninguna... solo dèjame sentirlo, ven "
Le invitè a recostarse conmigo.
No sè, nunca, jamàs me dì cuenta, en què segundo volviò a ser como un niño indefenso, tembloroso, ingenuo.
Buscò refugio en mi pecho acomodandose entre mis brazos, con los ojos cerrados, sigue sollozando.
Mis dedos se hunden entre sus negros rizos, húmedos de su sudor.
Su pecho me deja sentir los espàsmos de sus sollozos y mi boca deposita un beso tierno a su frente...
Ese es mi hombre, ese es mi amante... el que me sorprende de una manera u otra, el que por un momento controla y domina y al otro se vuelve sumiso e indefenso...
Es el que conquista y se deja ser conquistado, es el que ama con toda la fuerza de su ser y pide ser amado de la misma manera...
Ese es Michael... Mi Michael.
Sobraban las palabras.
Cerrè mis ojos tambièn y entre caricias a su sedoso cabello, entre sus sollozos y mis suspiros, casi en silencio... nos quedamos dormidos.










